7. INMUNIDAD NATURAL Y ARTIFICIAL.                                                

 

Un organismo es inmune ante determinado antígeno cuando es capaz de anularlo o desactivarlo sin presentar reacción patológica. Los individuos pueden adquirir la inmunidad mediante un mecanismos natural (enfermedad) o artificial (inyectada) y en ambos casos, la inmunidad puede ser pasiva (los anticuerpos proceden del exterior) o activa (el individuo fabrica sus anticuerpos).

 

La inmunidad natural: es la que se consigue por procesos naturales o habituales del organismo,

 

Inmunidad natural pasiva. Es la que adquiere el feto y también el recién nacido a través de la placenta o de la leche materna (congénita). Esta inmunidad es completa aunque temporal, alcanzando como máximo un año.

 

Inmunidad natural activa. Se produce cuando el individuo padece una enfermedad, fabrica anticuerpos y células de memoria (adquirida), el individuo que logra superar una infección permanece inmunizado contra ella dentro de un período de tiempo que puede ser muy largo como en el sarampión o la varicela que duran toda la vida, o muy cortó como en la gripe.

 

 

La inmunidad artificial se consigue por medio de técnicas sanitarias:

 

Inmunidad artificial activa. Es la que nos proporcionan las vacunas que consisten en administrar al individuo microorganismos muertos o atenuados para que se ponga en marcha el mecanismo inmunológico, formándose anticuerpos específicos.

 

Inmunidad artificial pasiva. Se consigue mediante la sueroterapia. Se trata al paciente aquejado de una enfermedad con suero sanguíneo de un animal al que antes se le ha inoculado los microorganismos de esa enfermedad, con lo que se introducen en el paciente anticuerpos ya formados contra la enfermedad. Este sistema se usa con fines curativos en individuos ya enfermos, obteniéndose una inmunidad artificial pasiva de duración limitada. Por ejemplo el suero antitetánico.

 

Respuesta primaria y respuesta secundaria.

 

Cuando un microorganismo patógeno consigue atravesar las barreras corporales y entra en el individuo (de forma natural o inyectada) se desencadena la respuesta inmune de la manera que ya hemos explicado, de forma que el clon específico de células se multiplica mucho y los anticuerpos que sintetizan reaccionan selectivamente con los antígenos del microbio. El resultado suele ser la aniquilación de la población de patógenos. A esta respuesta se le denomina respuesta primaria.

Si al cabo de varios días, incluso años, el antígeno vuelve a penetrar en el individuo, se produce la respuesta secundaria mucho más rápida y efectiva, ya que la concentración de anticuerpo en el plasma es mucho más elevada, de forma que el agente patógeno desaparece sin llegar a desarrollar y por esto, sin producir toxinas ni enfermedad alguna, y se dice que el individuo esta inmunizado contra ese agente o contra esa enfermedad.